“Imágenes del futuro” Paul Beer

Para mí, la fotografía es el reconocimiento simultáneo, en una fracción de segundo, de la relevancia de un suceso, y de la organización precisa de las formas que expresan adecuadamente ese suceso”

Henri Cartier-Bresson

Nunca se me había ocurrido pensar que cuando miramos una foto de frente los ojos repiten la posición y la visión del objetivo”
Julio Cortázar, Las babas del diablo

Paul Beer vivió la mayor parte de su vida en Colombia, testificando activamente los cambios esenciales que definen la estructuración espacial de nuestra sociedad. A pesar que a simple vista su archivo pueda considerarse como el de un metódico técnico visual que registra objetivamente la evolución de obras de arquitectura e ingeniería a gran escala, debe reconocerse a Beer como un historiador visual esencial para interpretar nuestra modernidad.

Beer pertenece a la diáspora de intelectuales, artistas, industriales y comerciantes centro europeos y principalmente alemanes que llegaran a nuestro pais en la primera mitad del Siglo XX y especialmente en las postrimerias de la Segunda Guerra Mundial. Algunos de ellos de influencia definitiva en la estructuración de la academia colombiana como los historiadores Juan Friede y Alfredo Berman, los críticos de arte Casimiro Eiger y Walter Engel, los libreros Karl Bucholz y Hans Ungar, los pintores Guillermo Wiedemann y Erwin Kraus, el entomólogo Leopoldo Richter, el antropólogo Gerardo Reichel Dolmatoff y el geógrafo Ernesto Guhl, quienes contribuirán a promover el necesitado cambio cultural que el país necesitaba. Gracias a su interés por la historia, la geografía, la biología, el folclor, las naciones indígenas y las diversas etnias que pueblan el país, ayudarán a superar el enfoque tradicional de la cultura, rompiendo con el modelo social del intelectual, el escritor-periodista perteneciente a las elite económica y política que alternaba cargos diplomáticos con cargos ministeriales.1

ORIGENES

De esta generación de exiliados e inmigrantes hicieron parte también los fotografos Juan Sass, Arturo Kramer, Erick Meyer, Heriberto Wölf, Hans Bruckner, Hermi Friedmann y Beer, llegado al país en 1928.

Así, podemos rastrear los inicios de su carrera en los años 30, un momento decisivo en la historia de la fotografia, cuando ésta alcanza reconocimientos importantes como medio artistico autónomo, aceptándose finalmente los esfuerzos de Stieglitz y el pictorialismo, el grupo f/64, la “Nueva Objetividad” alemana, y coincidiendo con la aparición de la que puede considerarse primera historia general del medio, la Historia de la fotografía de Beaumont Newhall, publicada en 1937, celebrando los primeros 100 años del medio.

Es éste un momento de amplio desarrollo de los canales comerciales y de distribución del medio, principalmente gracias a revistas ilustradas como Time y Life, entre otras. Desde el punto de vista técnico, ciertos avances mundiales como la introducción de las cámaras en miniatura y lasportátiles de calidad, especialmente las alemanas Leica, Rolleiflex y Rolleicord; la aplicación de la lámpara de flash como sustituto al polvo de magnesio como fuente de luz; la disponibilidad real de la película de 35mm y películas rápidas con reveladores de grano fino, y la resolución de los nuevos objetivos, revolucionarán la práctica fotográfica convirtiéndola en un medio de información visual cada vez más ágil y preciso. Las películas en color Kodachrome (1935) y Agfacolor (1936), con las que se conseguían trasparencias o diapositivas, y la Kodacolor, introducida en 1941, que tardará un poco más en popularizarse, completan la transformación general del panorama fotográfico en una forma que solo se repetiría hasta los años 80 con el inicio de la digitalización.

Estos eventos tienen una repercusión limitada en la Bogotá de los años 30, que vencía su aislamiento geográfico, ideológico y cultural lentamente, y que contaba con la solitaria figura de Luis B. Ramos como único fotógrafo de vanguardia y cuya cámara Rolleiflex, era tan rara en el país como los Junkers de Scadta-Avianca, primera empresa de aviacion comercial en Suramérica co-fundada por ciudadanos alemanes.

AL INTERIOR DE LA ORINOQUIA

Alrededor de 1937-8Paul Beer realiza dos tempranos viajes al Vichada y Guainía. De éste viaje deja un extenso registro en el que figuran los paisajes del llano, los viajes en canoa, el paso de rápidos, y el registro de gentes, especialmente los indigenas Guahibos en diferentes situaciones, como veremos más adelante.

El interés por recorrer la geografia del pais y registrar modos de vida es una de las caracteristicas mas relevantes de los viajeros alemanes por Colombia. Mientras en los primeros años del Siglo recorren el pais figuras solitarias como Konrad Theodor Preus y Theodor Koch-Grünberg, en la generación a la que pertenece Beer este interés se diversifica y se hace mas amplio.

El pintor Erwin Kraus desarrolló un prolongado testimonio fotográfico de los picos nevados colombianos, siendo en ocasiones el primero en llegar a sus cumbres. Curiosamente, con el tiempo su obra fotográfica realizada con la legendaria Rolleiflex, ha venido a ser mucho más valorado que su obra pictórica, también dedicada al paisaje, a pesar que Kraus siempre se consideró a sí mismo como un fotógrafo aficionado. El entomólogo y pintor Lepoldo Richter viajó intensivamente por la Amazonia, la Orinoquia y el Pacifico. Un papel más activo tendría el historiador Juan Friede, un activo defensor tanto de las causas indigenas como del patrimonio pre-hispánico, y en especial del sitio arqueológico de San Agustin y el Alto de los Idolos, en San José de Isnos, el cual protegió de su destrucción y sobre el cuál rodó una película. Gerardo Reichel-Dolmatoff, llegado al pais en 1941, emprendió una serie de viajes por el país realizando un mapa de las culturas vivas ante la inminente desaparición cultural de estos pueblos. Aparte de sus contribuciones a la etnología, la arqueología y la instauración de la antropología como disciplina académica en el país, su trabajo fotográfico, desarrollado en conjunto con esposa Alicia Dussan y que va desde inicios de la década de 1940 hasta fines de la década de 1970, es uno de los más completos archivos sobre la vida de las comunidades indígenas en nuestro suelo.

MODELOS ETNO-FOTO-GRÁFICOS

Ahora bien, qué fotografías pudo haber visto Beer sobre los indígenas colombianos a su llegada?

A diferencia de lo que sucede con países como México y Brasil, de Bolivia y Perú – donde la fotografía se utilizó desde las primeras décadas del Siglo XX para el registro de las comunidades indigenas-, en Colombia los registros indígenas eran muy pocos y se limitaban a las Excursiones presidenciales del presidente Rafael Reyes, de 1908, las fotografías tomadas por Luis B Ramos y escasos trabajos de científicos y viajeros.

Es difícil determinar con exactitud las influencias y los modelos que Beer utilizara para realizar sus registros. Es posible que conociera los trabajos clásicos de la fotografía etnográfica, siendo esta una de las ramas del medio que consta con una historia larga y rica, teniendo en cuenta que para 1854 la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia (BAAS) había publicado su Manual para informes etnológicos, con instrucciones sobre como registrar los diversos tipos raciales, usos y costumbres y que para 1876 se habia editado en Hamburgo elálbum etnográfico Razas de la humanidad. 2Posiblemente Beer conociera una de las obras más bellas sobre los indígenas americanos, Indios de Norteamérica, de Edward S. Curtis, un trabajo que como el suyo, pertenece a la antropología urgente o etnografía de salvamento, género que registra a contra reloj la vida de comunidades a punto de desaparecer.

La ´serie Guahiba` de Beer es contemporánea de las expediciones científicas que realizó Levi-Strauss en el Mato Grosso y la Amazonía brasileña entre 1935 y 1939, que son parte parte de sus Tristes Trópicos3 y de los viajes por el Perú y Brasil de Pierre Verger. Es el momento en que toma forma la antropología visual, gracias en parte a Franz Boas, fundador la antropología cultural norteamericana y a las investigaciones de Abraham Kardiner, Ruth Benedict y especialmente de Margaret Mead y Gregory Bateson, quienes bajo la guía de Boas realizaron Balinese character,4 investigación sobre el carácter, la gestualidad y el lenguaje corporal, utilizando la fotografía como medio de registro.

FORMA

En su trabajo fotográfico con los Guahibos, Beer se dedica principalmente al retrato y al registro de costumbres, a los registros arquitectónicos y a los paisajes del llano, incluyendo sus morichales y sus caudalosos ríos.

Al igual que lo hicieran Reichel y Dussan, Beer registró para los colombianos encerrados en sus ciudades andinas y de la costa caribeña, la existencia de esas otras naciones dentro de la nación, la vida de esos desconocidos y silenciados habitantes originarios del continente.

Aunque es notable el nivel de calidad técnica de sus imágenes, no existen documentos donde Beer haya establecido sus normas, sus objetivos, sus intenciones como fotógrafo en este tema. Los valores que adopta son los de la «Nueva fotografía” ó “nueva objetividad alemana”, mas que un movimiento, un tipo de sensibilidad hacia el medio o una evolución natural de la fotografía alemana, precisa, metódica, objetiva y minuciosa, técnicamente excelsa y que encuentra su mayor cultor en Albert Renger-Patzsch, a la que probablemente no era ajena Beer. No hay que olvidar que en la primera mitad del Siglo y a pesar de la Primera Guerra Mundial Alemania era la vanguardia en el desarrollo fotográfico, muy por encima de paises vecinos como Francia o Inglaterra, como lo prueban tanto la resistencia y sofisticada óptica de las cámaras fotográficas producidas en el pais –las Leica, Rolleiflex y Rolleicord- como los productos de fabricantes como Agfa, marca pionera en desarrollar la pelicula en color.

Atado a procedimientos cási científicos, rigurosos y exactos, Beer operaba con mesura, ateniéndose en muchas ocasiones a registros equilibrados, poco intromisivos ó indiscretos. A diferencia de los artistas centroeuropeos contemporáneos suyos que viajaron por las selvas colombianas como Guillermo Wiedemann y Leopoldo Richter, Beer se auto impuso el reto de hacer registros objetivos claros y “limpios”, por encima de su sensibilidad poética. En ocasiones en sus retratos, a pesar de su solemnidad, podemos ver una intención de establecer una comunicación directa y fidedigna con los retratados, exenta de caricaturizaciones, de intenciones moralizantes ó del empleo de una metodología tendiente a reproducir estereotipos culturales.

Es tal su voluntad científico-objetiva que en sus fotografías siempre hay la forma de registrar los eventos de la vida común, la arquitectura, el llano, en una espacialidad ordenada y simétrica donde no sobran elementos compositivos. Para quien ha podido comparar diversas fotografías de imágenes de la vida en las malocas, de su algarabía y su vitalidad, resulta muy interesante el percibir la forma en que el fotógrafo se las ingenia para “dejar el caos por fuera”, barriendo los elementos distractores del tema, eliminando las “impurezas” de la sorpresa y el azar, limitando la presencia humana a esas coreografías de prácticas y actividades aparentemente tan separadas de los estrechos vínculos que existen en la vida tribal y en las viviendas comunales que son las malocas.

CONSTRUCCION DE UNA MALOCA

La serie que podriamos llamar “Construcción de una maloca” es particularmente interesante. Aún son los años de las terribles guahibiadas, que desaparecerían solo hasta dos décadas después, cacerias humanas en las que los colonos, con perros y caballos masacraban familias enteras de las diversas etnias de la Orinoquia colombiana, en su mayoría nómadas que vivían y algunos aún viven, de la caza y la recolección.

Aunque no se sirvió del caballo para el combate, el Guahibo fue para el Llano colombiano lo que el Comanche para la pradera americana y el Mapuche para la pampa austral.”5 Beer se interesa en los nómadas de la sabana lo suficiente para hacer el seguimiento de la construcción de una vivienda temporal en el horizonte ilimitado del llano.

La serie en si es un ejercicio formal y un experimento en el tiempo. En esta linea sin fin, la única referencia es una mancha de bosque. De ella emerge una hilera de hombres cargando fardos de palma. El fotógrafo sigue el levantamiento de las columnas, el anudamiento de los parales estructurales, el hábil equilibrio de los hombres trepados en el esqueleto de madera ensamblando las formas que constituirán el albergue, el entechamiento y finalmente, la formación tridimensional y triangular de la gran casa colectiva, que posteriormente aparece inmóvil y solida ante el tiempo y el espacio, como un templo de una civilización olvidada.

Beer hace un homenaje al espíritu humano, capaz de articular elementos naturals para edificar en el medio de la nada, una vivienda. En estas imagines, el fotógrafo mantiene la línea del horizonte fija, en el medio del espacio compositivo, como imagenes tomadas en alta mar.

IMAGENES DEL FUTURO

En contraste, sus fotografias realizadas en los años 50 y 60 reflejan el modernismo sin modernización de nuestros paises de la America del Sur.

Son estas dos décadas las de intensa profesionalización de los fotógrafos industriales en las ciudades colombianas. Otto Moll González, -fotógrafo e ingeniero de ascendencia alemana- en Cali, Gabriel Carvajal en Medellín, y en Bogotá Antonio Nariño, Saul Orduz, los hermanos Armando y Leo Matiz, Guillermo Molano, Moisés Prada Reyes y principalmente, Julio Sánchez, fundador de la Asociación Nacional De Fotógrafos.

Beer compartió su espacio profesional con estos en un momento en el que las compañías petroleras, las sucursales de empresas transnacionales que se establecen en el pais -principalmente del sector de sustancias químicas industriales y laboratorios farmacéuticos6– y las compañías nacionales y regionales -tanto públicas como privadas- intensificaban el sistema de promoción a través de material editorial ilustrado sobre cada región en la que operaban.7 En ese periodo la incipiente participación del país en las dinámicas que animan la economía y la política mundial, reforma la estructuración interna del país, instaurando los procesos de modernización que se encontraban represados. Transformación que sucede en forma simultánea en toda América Latina, con todas sus irregularidades, injusticias y descalabros.

Por ello, en las imágenes de Beer encontramos edificios que conocemos y que no reconocemos, o que reconocemos como nunca conocimos y como no habiamos imaginado, solitarios como catedrales matemáticas en una Sabana de Bogota que en soledad, en la trasparencia de su aire, en sus anchas avenidas parece mas que una ciudad vivida y habitada, una ciudad que aun no ha existido. A pesar de su calma y voluptuosidad, estas imágenes no enseñan la desordenada urbanización en la queColombia pasó de ser un país eminentemente rural a un país marcadamente urbano en menos de 25 años. La relación entre población rural y población urbana cambió de signo de manera radical; si antes de la Violencia sólo una cuarta parte de la población vivía en los centros urbanos, al cabo de pocos años la relación se había invertido y sólo una cuarta parte residía en las zonas rurales.”8

Orden, sobriedad, una planimetría matemática de la composición, una equilibrada exposición a la luz, que compromete la elección de un horario preciso para efectuar la toma, no pueden evitar que percibamos a Beer como fotógrafo de la desmesura en Colombia. Desmesura en las desproporcionadas dimensiones de los edificios que registra, en la escala de éstos que no guarda relación con nada de su entorno excepto de los cerros orientales. Desmesura en las dimensiones hoy cási increibles del sueño de la modernidad, que ha hecho que recientemente otro alemán, el curador de la prestigiosa Documenta de Kassel Roger M. Buergel haya planteado como eje de la edición 12 de la última edición de la exposición (2007) la pregunta: Es la modernidad nuestra antiguedad?

Las imagenes de Beer demuestran que el pasado puede ser tan sorprendente como el futuro, incluso que le puede aventajar, pero que no necesariamente, todo tiempo pasado fue mejor.

Hoy, desde Bogotá y siendo testigos de sus multiples transformaciones, podemos imaginar el futuro de la ciudad promisorio y no necesariamente, tan gris como nos hemos acostumbrado a soñarlo. Las fotografías de Beer, más que fragmentos del pasado, pueden llegar a ser cartas de navegación para viajar a través del futuro.

1“De allí, del periódico, los escritores colombianos ascendían ala Presidencia de la República, como Eduardo Santos o Alberto Lleras, o se iban al exilio. Ocupaban ministerios, embajadas y redactaban cuentos y novelas, algunos de ellos inolvidables. O se volvían, como Luis Carlos Galán, líderes políticos de hondo arraigo, por su conocimiento del país, iniciado como simples redactores.” Cobo Borda, Juan Gustavo. Periodismo cultural y cultura del periodismo.” http://www.banrep.gov.co/blaavirtual/letra-p2/perculturaper/03.htm Consultado en marzo de 2005.

2En España, la Comisión Científica del Pacífico, organizó en 1862, una expedición a través de los ríos Napo y Amazonas, llevando a un fotógrafo-dibujante, encargado de registrar a las gentes encontradas. Brisset, Demetrio E. “Acerca de la fotografía etnográfica.” Gazeta de Antropología. Nº 15, 1999. Texto 15-11. http://www.ugr.es/~pwlac/G15_11DemetrioE_Brisset_Martin.html Consultado en junio, 2005.

3 Lévi – Strauss, Claude. Tristes trópicos. Editorial Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, 1970. Vease tambien Domingues, Heloísa. “Retrato brasileño de los Tristes Trópicos.” Ciencia Hoy. Volumen 9 – Nº 53 – Julio/Agosto 1999. http://www.ciencia-hoy.retina.ar/ln/hoy53/tristes1.htm Consultado en junio, 2005.

4Publicada en 1942 con un total de 759 fotos organizadas en 100 grupos.

5La orinoquía colombiana. Visión monográfica. Santafé de Bogotá, Corpes Orinoquía. 1996.

6A lo que debe sumarse el desarrollo industrial que se iniciaba en el periodo anterior, con la creación de las dos primeras siderúrgicas Siamesa (1945) y Sidemuña (1948), la empresa de telecomunicaciones Telecom (1947), Ecopetrol (1950), Acerías Paz del Río y Sidelpa (1954).Véase Garay S. “Colombia: estructura industrial e internacionalización 1967-1996.” http://www.lablaa.org/blaavirtual/letra-i/industrilatina/003.htm Consultado en abril, 2005.

7El mecenazgo de Mutis le saldrá caro, pues ocasionan que la empresa adelante un juicio en su contra por supuesto fraude, y tiene que refugiarse en México, en 1955.

8Pizarro Leongómez, Eduardo. Desplazados Factores de una “cultura del desarraigo”.” Credencial Historia. Bogotá, Noviembre 1999. No.119. 

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Acerca de santiagorueda

curador independiente, investigador en arte contemporaneo

Un Comentario

  1. traviesa art

    Buenos días, me pareció muy interesante su articulo sobre el señor Paul Beer y su interés en el mismo, por lo cual me gustaría hablar con usted y hacerle distintas preguntas pues soy estudiante de arte y admiro mucho a este fotógrafo. puede counicarse conmigo en el correo electrónico traviesa1021@hotmail.com

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